contador de visitas gratis

AUNQUE ME DUELA DEJARÉ A DANIELA

Esta semana partió el famoso y querido Tommy Rey, el líder de la Sonora del mismo nombre. Gracias a los numerosos programas que cubrieron su vida y obra, sabemos que le debemos a él, entre otros artistas, el haber adaptado el ritmo tropical, a nuestro gusto más pausado. Un creador con un sentido estético notable, el timbre de su voz de barítono, al decir de muchos les daba elegancia a sus presentaciones. Los impecables trajes de fiesta que vestía la orquesta, completaban un espectáculo macizo, de calidad superior. Poco se sabía del compromiso político y social de Tommy (por cierto, ese no era su nombre real, pero así se hizo conocido y así se fue). Sus presentaciones en la fiesta de los abrazos, del glorioso partido, y un tema dedicado nada
menos que a la emblemática Gladys Marín, muestran a un artista comprometido, cosa no muy común por estos días. En fin, que el hombre hizo historia en muchos ámbitos, incluso con una versión del himno del equipo popular. El himno de Colo-Colo en versión cumbia, lo consagra también como ídolo y figura del cacique. Esta semana un impresionante minuto de silencio en el estadio Monumental, logró lo que no han logrado ni futbolistas, ni dirigentes, ni políticos, tener al estadio entero guardando silencio. Algo que representa mucho para un artista del pueblo y su familia.
Ahora se sabe, como los milicos lo iban a buscar a su casa, en dictadura, para que fuera a tocar a
regimientos o a fiestas de oficiales, no había como negarse. Las noches más oscuras, se llenaban con su música y alegría. Pero en esos tiempos los que no eran obsecuentes con el régimen, no prosperaban, y ahí se produjo una de las grandes penas de don Tommy, cuando en 1987 las autoridades de la época lo bajaron del Festival de Viña. Pero el hombre era resiliente y continuó con su carrera de excelencia, hasta que años después ya en democracia, participó en dos versiones del festival, cubriéndose de gloria.
Podría decirse muchas más cosas de Tommy Rey, pero en lo que a mí me interesa, y es la razón por la que lo menciono en este espacio, es por las muestras de cariño y agradecimiento que marcaron su despedida.
Personas de distintas edades, de todas partes y de todas condiciones sociales, recordando los momentos de alegría que acompañaron su música. En tiempos en que los afectos son tan frágiles, donde hasta los sentimientos más profundos, se miden en likes de una red social. En tiempos de lo efímero, de lo fugaz, llama la atención un afecto, un cariño, que permanece en el tiempo, ajeno a los brillos pasajeros de la sociedad de consumo.
Tal vez en nuestro país, estamos huérfanos de figuras potentes, que hermanen generaciones, grupos sociales, que trasciendan épocas. Vivimos los últimos veinte años marcados por figuras centrales que fijaron los rumbos del país y de la política. Sólo dos figuras marcaron los destinos de la patria los últimos 15 años,Michelle Bachelet y Sebastián Piñera, ambos dos veces electos en la más alta magistratura del país. No hay otro liderazgo que se asemeje al de estas dos figuras consulares. La sorpresiva e inesperada elección presidencial de Gabriel Boric, por ahora constituye un paréntesis, y no se puede anticipar si llegará a transformarse en un referente que trascienda a su sector político y a su gobierno.
La disputa por el liderazgo político se está dando hoy, entre figuras archi conocidas de los últimos 30 años en Chile. Como en una suerte de resaca, el agua retrocede nuevamente mar adentro, todas las encuestas indican que continuará el ciclo iniciado en 2010, donde progresistas y conservadores se turnan en el poder cada cuatro años. Con las magras cifras económicas, mejorando levemente, el gobierno que pregonaba ser la tumba del neoliberalismo, ha debido conformarse con ser un gobierno social demócrata de moderado éxito.
Tal vez el mayor aporte que ha hecho el actual presidente, ha sido dar cauce a las pulsiones rupturistas originales, y conducir su gobierno, en la forma en que podía hacerlo, dadas las circunstancias. No olvidemos que el joven político, dejó en el camino al acorazado de las fuerzas antisistema, y de paso, permitió detener al sector ultra conservador.

Hoy el horno no está para bollos, y desde las dos veredas ven con igual estupor el avance, de las
fuerzas políticas más retardatarias que han surgido en Chile, desde aquel grupo Avanzada Nacional que dirigía un ex agente de la CNI, hoy en presidio perpetuo. Se trata ya no de las ideas pro mercado y anti regulaciones de la derecha tradicional, se trata de una completa agenda ultra conservadora, ajena a la idiosincrasia de los partidos tradicionales. La hasta ahora imbatible figura opositora de doña Evelyn, parece titubear frente a figuras tan extremas. La tentación de ponerse más y más dura, abre un insólito espacio, para alguna candidatura progresista, que pueda zafar del voto rechazo al gobierno, y pueda rescatar votantes temerosos
de que Chile retroceda décadas en libertades personales.
Cuando miro todo esto, lo hago desde los remotos dominios de la zona extrema Magallanes, quienes hacemos patria en esta bella tierra, sabemos que nos enfrentamos al centralismo más brutal, que cambia de color político, pero sigue apretando del mismo modo. No somos dóciles por estos lados, y así lo demostramos en 2011 con el paro del gas. Exigimos nuestro lugar en la mesa, para que las decisiones que nos atañen se tomen en el territorio y no en una fina oficina del barrio cívico de Santiago. La voz de las regiones debe ser escuchada y será escuchada, por quienes pretenden entrar a La Moneda en 2026. Así ocurrió en campañas presidenciales anteriores, y así tendrá que ser de nuevo. En el caso del actual presidente, esta misma semana nuestros representantes regionales, le recordaban su compromiso con las regiones. Moraleja, nunca prometas lo que no vas a cumplir. Esta vez, era respecto a la figura cuasi imperial de los delegados presidenciales, acá se ha dicho hasta el cansancio, no se puede gobernar con dos cabezas.
En la memoria con una dulce y cadenciosa canción que recuerda a Daniela, con el corazón henchido de amor por nuestro pueblo, y la esperanza intacta en el futuro de Chile y Magallanes.
Ernesto Sepúlveda Tornero